Hace ya varias décadas que la llegada de los viajes en avión Low Cost revolucionaba el mundo del transporte. La acogida de estos servicios fue tal que hoy casi todas las compañías aéreas tienen una división de bajo coste. Hasta hace poco viajar en avión era considerado un lujo, la mayoría de las personas viajaban en coche particular, en tren o en autobús. Con esta iniciativa se pretende hacer el transporte público accesible a todos los bolsillos. 

¿Qué se entiende por Low Cost? Se considera transporte de Bajo Coste cuando una compañía aprovecha al máximo la capacidad de cada vehículo para hacer los viajes más rentables. Se suelen depurar los vehículos de ciertas comodidades y servicios (como el tentenpié que se sirve en pleno vuelo), se reduce el espacio entre cada fila de butacas para añadir asientos suplementarios y se cobra el transporte de maletas aparte, etc… Se logra así subir más pasajeros que en un vehículo convencional, sea avión, autobús o tren. De esta manera se consigue abaratar el precio de los billetes. En algunas compañías hasta se venden perfumes, lotería, etc… para aumentar la rentabilidad de sus vuelos.

Aunque el principio funciona bien en cuanto a aviones, se resiste a ser usado en el transporte ferroviario. En Europa los trenes de Alta Velocidad están pensados para personas que viajan mucho en trayectos nacionales, que viajan principalmente entre grandes ciudades y que quieren llegar al centro de la ciudad rápidamente.  

Hay pocas empresas europeas que se han aventurado en el negocio del Low Cost, una de ellas es la francesa SNCF. Hace ya unos cuantos años que ha puesto en marcha la división Low Cost de la compañía: OUIGO. Desde el 2 de abril de 2013, ofrece al usuario la posibilidad de viajar en trenes de Alta Velocidad (TGV) a un precio más ajustado.

Autor de la fotografia / SNCF
TGV INOUI. Autor SNCF.

Las prestaciones son parecidas a las compañías aéreas de Low Cost, han retirado servicios prescindibles como la cafetería, que se ha sustituido por máquinas expendedoras, no hay primera y segunda clase, se han añadido más asientos en cada vagón y los materiales empleados en los interiores son más básicos. Pero se mantienen la cobertura WIFI, los enchufes USB y un interior agradable aunque más modesto.

El tipo de tren es el mismo que el que circula en las líneas de Alta Velocidad, trenes de dos plantas fabricados por Altsom, pero con una imagen diferente. Con esto se mantiene el confort y la seguridad de los pasajeros. 

 

En España se está gestando esta misma idea desde hace unos años, RENFE hasta llegó a anunciar el nombre de esta división: EVA y la posible fecha de lanzamiento: 2019. Pero por diversas razones no se ha llegado a implantar todavía. Aún así, hay que reconocer que RENFE se ha esforzado por mejorar las ofertas en sus servicio de Alta Velocidad AVE y ALVIA.

Lo que significa que ahora viajar en tren AVE es un poco más interesante, lo que se traduce en el aumento de pasajeros tranportados y,  por lo tanto,  en un aumento de las ventas. Pero sin la implantación de un servicio Low Cost, los precios no pueden bajar mucho, lo que tarde o temprano estancará la venta de billetes.

Además, el  transporte ferroviario tiene que hacer frente a la competencia del transporte por carretera, sea en autobuses o mediante iniciativas para compartir vehículos. Por un precio inferior al del tren se puede viajar en autobuses de gama alta o premium. 

Hace unos días, el proyecto del Low Cost en el transporte ferroviario español ha vuelto sobre la mesa, la SNCF ha mostrado su interés en implantar su división OUIGO en la red ferroviaria española. Reconoce que esta es una de las más avanzadas en Europa, ya que hoy en día cuenta con la red de alta velocidad más extendida del continente y muy bien valorada por los usuarios. El interés de la SNCF podría traducirse en la llegada de sus trenes y servicios al territorio español, dicha experiencia sería un haber para RENFE.

Los servicios Low Cost en el mundo del ferrocarril son una necesidad, las líneas de Alta Velocidad de la península están infrautilizadas, lo que significa que hoy en día en España pueden llegar a ser menos rentables que las líneas convencionales. Y por ahora los viajeros prefieren servicios de Larga y Media Distancia a los de Alta Velocidad, porque los primeros son mucho más económicos que los segundos. Ahora toca esperar y ver si el convenio entre RENFE y SNCF cuaja y así disfrutar de servicios de Alta Velocidad a un precio más asequible.