Vías en obras
 

Los accidentes son inevitables porque los fallos existen. En el caso del tranvía “Blau nº7” de Barcelona, el accidente tuvo dos causas posibles, por una parte un error humano y por otra un fallo mecánico.

El fallo humano es que el conductor del tranvía activo el mecanismo del hombre muerto y luego retiro la llave de contacto. El primer mecanismo frena el convoy al no detectar la presencia del conductor. Por ejemplo, si este estuviese inconsciente. Y el segundo mecanismo bloquea las ruedas al no tener la llave conectada. El problema es que si el tranvía se estaba deslizando sin poder frenar, está segunda actuación no mejoro la situación. 

El fallo mecánico o electrónico, según el vehículo, fue que el arenero no soltó su contenido. Cuando un tren, tranvía o metro pierde tracción o no puede frenar se suelta arena entre las rueda y la vía, para recuperar adherencia. Este sistema se activa de forma manual o automático. Aunque el conductor no lo use, este se activa automáticamente para evitar cualquier accidente. 

Según la investigación realizada, el conductor hizo lo que pensaba ser lo correcto para evitar el accidente. Pero parece que el fallo del mecanismo de emergencia fue lo que realmente llevo al tranvía a chocar contra un coche, un autobús municipal  y el camión mal aparcado. Este último permitió la parada del tranvía. Dando por finalizada la investigación, este sábado 22 de septiembre se reanudará el servicio del “Tramvia de Blau”.