La regla es sencilla, más averías = menos mantenimiento.

En lo que va de mes ya son tres los accidentes de metros y tranvías. Y por desgracia el denominador común de todos los incidentes fueron problemas con los frenos y la electrónica. La crisis ha llevado a numerosas empresas a despedir a trabajadores para ahorrar en gastos. Por desgracia puede que la falta de personal y el ahorro en las tareas de mantenimiento estén pasando factura al transporte público. La regla es sencilla, más averías = menos mantenimiento. En el caso de un vehículo particular esto conlleva ciertos riesgos, aunque limitados. Pero en el caso del transporte público los riesgos son mayores, porque un vehículo puede llevar a centenares de personas. Un metro empotrado en una cochera, un tranvía frena contra un camión, un metro que frena contra el final de línea y dos trenes dejan de funcionar en una línea de Cataluña. Todos estos incidentes podrían no ser casuales, aunque sinceramente espero que si lo sean. El tiempo dirá si la crisis está, realmente, afectando al mantenimiento de los vehículos dedicados al transporte público.