Andén 2

Hace unos días una empresa  “Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya” (FGC) ha hecho una extraña petición, que los usuarios denuncien a otros usuarios.

Los avances de la tecnología permiten que cada vez sea más seguro viajar en transporte público. Centenares de cámaras, micrófonos y altavoces permiten al personal de seguridad ver a todas las personas que transitan por la red de transporte y así poder prevenir ciertos problemas. Pero por desgracia hay un lado negativo, la privacidad de los usuarios puede ser vulnerada, no pueden dar un paso sin ser observados o vigilados.

Hace unos días una empresa  “Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya” (FGC) ha hecho una extraña petición, que los usuarios denuncien a otros usuarios. Se trata de que quienes vean a alguien pasar por alto ciertas normas de conducta, dichas incívicas, lo denuncien. Por ejemplo, viajar sin billete, tener la música alta (cascos y equipos de música), poner los pies sobre los asientos o hacer grafitis en las instalaciones.

FGC ha creado una aplicación para Smartphone para denunciar online las conductas incívicas. La aplicación recoge la localización del usuario y la infracción. A partir de ahí los servicios de seguridad intervendrán para castigar la mala conducta.

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Todos tenemos la obligación de denunciar hechos incívicos y vandálicos. Por lo tanto la iniciativa es buena porque facilitaría prevenir ciertas infracciones. Pero por otra parte conlleva ciertos problemas.

Primero, convierte a los usuarios en personal de seguridad. Pero no tienen ni la placa ni la formación necesaria. ¿Que pasaría si un usuario se diese cuenta de que lo están denunciando? El denunciante se expone a un claro peligro, en ciertas ocasiones quienes desacatan las normas del buen comportamiento pueden ser personas conflictivas.

En segundo lugar, vulnera la privacidad de los usuarios. La aplicación comunica la localización del denunciante y del supuesto infractor. Si la infracción es grave la aplicación podría hasta salvar una vida. Pero si el usuario exageró lo que vio, se estaría malgastando los recursos de vigilancia y se pondría en peligro a los usuarios que realmente necesitan ayuda.

Y como tercer y último problema, aunque pueda parecer un poco paranoico, esta iniciativa podría llevar a los usuarios a fotografiar o filmar dichos actos para que haya pruebas de los hechos. Lo que también pondría en peligro la integridad de dichas personas.

Esta iniciativa vulnera ciertos derechos de los usuarios del transporte público, algo que se debería tener en cuenta. La empresa de transporte es la máxima responsable de mantener la seguridad en sus instalaciones, dispone de los medios y los recursos necesarios y por lo tanto no debería delegar dicha responsabilidad. La solución más lógica sería poner más personal de vigilancia y así no poner en peligro ni la privacidad ni la integridad de los viajeros.