Autobus de dos plantas, un concepto que resultó muy rentable.

Autobús de la ciudad de Londres, un concepto que vio la luz y que es de gran utilidad hasta hoy en día.

Cada año más personas eligen vivir fuera de las ciudades, tanto por razones económicas como por la tranquilidad que aporta estar fuera del bullicio de una ciudad.

El concepto de CHNS, Autocares de Alto Nivel de Servicios, nace con el fin de suplir la necesidad del usuario y el de las empresas.

Cada año más personas eligen vivir fuera de las ciudades, tanto por razones económicas como por la tranquilidad que aporta estar fuera del bullicio de una ciudad. En las afueras de los núcleos urbanos no suele haber muchos servicios que tomen el relevo, a no ser los trenes regionales, algunos tranvías de largo recorrido y los autocares. Este último es uno de lo más usados, pero difícilmente pueden competir con los dos primeros. Se necesitarían muchos vehículos  para suplir el mismo servicio, lo que representa un coste muy elevado para las empresas. El concepto de CHNS, Autocares de Alto Nivel de Servicios, nace con el fin de suplir la necesidad del usuario y el de las empresas. Vehículos más cómodos para los usuarios y que pueden transportar a más personas, lo que supone más ingresos para las empresas de transporte.

Realidad o sueño

¿Verá este nuevo concepto la luz? Hace años que el proyecto, muy parecido, de BRT/BHNS es una realidad. El primer concepto nació de la necesidad de poder llevar a más usuarios en cada vehículo y ser así una alternativa a la implantación de un tranvía. Y muchas ciudades europeas han optado por este sistema y visto una clara mejora de sus servicios e ingresos.

Los autobuses de alto nivel de servicio (BHNS siglas en francés) están únicamente implantados en los centro de las ciudades, llegando en algunos casos a algunas localidades del extrarradio. Están cumpliendo su función y son plenamente aceptados por los usuarios, las empresas de transporte y los municipios en los que se implantan. Por lo tanto, todo lleva a pensar que los CHNS tienen una gran posibilidad de ser una realidad.

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Un punto a su favor es que a diferencia del transporte por vía férrea, los autobuses y autocares pueden llegar a cualquier parte, salvo algunas excepciones. En el caso del servicio de los CHNS, su implantación es obviamente más fácil que la de un tranvía o tren regional. Porque las obras que hay que realizar son de gran envergadura y porque el trayecto de de una vía no se adapta tanto a su entorno como una carretera.

Y también goza de una ventaja comparado con el BHNS, crear nuevas infraestructuras a las afueras de los núcleos urbanos es mucho más fácil y también se pueden usar algunas existentes, lo que abarata los proyectos. Algo que los municipios agradecen, debido a que parte del gasto y de los terrenos dependen de cada ayuntamiento o provincia, cuanto menos tengan que aportar menos sufrirán las arcas, algo que no viene mal en los tiempos que corren.

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Y habrá que tener en cuenta nuevos retos. Los autobuses urbanos y los autocares tienen que cumplir otras normas de seguridad muy distintas. Por ejemplo, los vehículos que circulan por ciudad no suelen exceder los 50 km/h, en caso de frenadas apuradas la seguridad de los usuarios no está en peligro.

A diferencia de estos últimos, los autocares pueden circular a más velocidad, unos 90 km/h. En este caso, si el vehículo es frenado bruscamente, las personas si pueden sufrir lesiones, por ese motivo solo puede haber pasajeros sentados y ninguno de pie. Lo que supone un reto en la creación de vehículos más largos, ¿cuán largo tiene que ser para responder a las nuevas necesidades? ¿será rentable su fabricación y puesta en servicio? Son preguntas que los ingenieros tendrán que solucionar poco a poco.

Medio ambiente

En cuanto al respeto del medio ambiente, se puede decir que los futuros autocares CHNS si cumplirán. Más personas en un mismo vehículo es más rentable para la empresa, pero sobre todo más respetuoso con el medio ambiente. Las emisiones nocivas de un autocar más grande serán un poco superiores a las de un autocar convencional, pero siempre serán inferiores al de dos vehículos convencionales.

Por ejemplo, el Exquicity de Vanhool tiene un motor de Euro 5 y otros eléctrico, su consumo es de 54 litros por cada 100 km recorridos. Una cifra muy inferior al de un autobús urbano convencional y si a mayores tenemos en cuenta el promedio de litros por el número total de usuarios, el BHNS es desde luego mucho más rentable y por lo tanto un CHNS también los seria.

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Y hay que tener en cuenta que en breve estarán a disposición los motores Euro 6, menos contaminantes. Y por otra parte los motores eléctricos son cada vez más eficientes, aunque hoy se usen a dúo con los motores de combustión interna, puede que en un futuro cercano se valgan por si solos. Todas estas opciones podrían hacer aun más rentable este proyecto, lo que facilitaría aun más su puesta en funcionamiento.

Obviamente el concepto necesitará tiempo para madurar y adaptarse a lo que el usuario necesita, lo que las empresas de transporte necesitan y lo que los municipios necesiten para sus conciudadanos.