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 La parada tiene un diseño inspirado en las bocas de metro de principios del siglo pasado.

Los lectores cuentan con su propio espacio mientras esperan el autobús

Quien no se ha congelado en una parada de autobús porque es invierno o porque estamos empapados al no haber sitio bajo la marquesina. Una situación muy común para los usuarios del transporte público que viajan en autobús.

La RATP (empresa de transporte de París) a propuesto su parada del futuro. Es mucho más amplia que las marquesinas convencionales, no he tomado medidas, pero a ojo podrían caber unas 50 personas y sin estar del todo apretadas y el techo protege a todos los usuarios que bajo el se refugian. El acceso esta preparado para todas las personas, incluidas las que padecen alguna discapacidad o que tienen que montar en el bus con su silla de ruedas. El suelo es de madera y el mobiliario es blanco crema, le confiere más calidez y un toque de modernidad. El techo es opaco, salvo en la parte delantera en la que cristales azules translucidos recubren el techo.

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La parte frontal de la parada tiene un diseño inspirado en las bocas de metro de principios del siglo pasado, como la que se encuentra en la estación Abesses (linea 12). Tiene bancos blancos en la parte frontal y trasera, obviamente no hay sitio para muchas personas esten sentadas, pero son suficientes por si alguien necesita sentarse, como personas mayores, mujeres embarazadas o con niños.

Los detalles están muy cuidados, hay varias pantallas, que son lo suficientemente grandes para que la información sea visible para todos. se puede ver cuales son las lineas diurnas y nocturnas que paran en esta marquesina y cuanto tiempo falta antes de que venga el siguiente. También cuenta con una pantalla táctil que ayuda al viajero a decidir el mejor trayecto para llegar a su destino. Y otras dos de 32″, también táctiles que permiten ver el mapa de la red de transporte en varios idiomas. El mensaje de espera “Touch me” recuerda que es interactiva y el cambio de idiomas que es accesible a personas de todo el mundo. Un detalle importante teniendo en cuenta de que París es una ciudad por la que pasan muchos turistas. Y en la parte izquierda hay una maquina expendedora de tickets y que también recarga la tarjeta NAVIGO (título de transporte sin billetes físicos).

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Si os fijáis en la foto que muestra la parada de frente, en la parte derecha hay una zona de lectura e intercambio de libros. Hay unas estanterías en las recoger o dejar algún libro, revista u otra publicación que queremos compartir. Todo un lujo para los lectores que cuentan con su propio espacio mientras esperan el autobús que les llevará a sus casa, oficinas, etc…

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Otro toque de modernidad es que la marquesina cuenta con red WIFI. Es raro ver por París a alguien sin móvil, tablet u ordenador portátil, seguro que todos estos usuarios disfrutarán de la conexión que les propone la empresa de transporte.

En la parte trasera de la parada hay un sistema de alquiler de bicicletas eléctricas. Este es un guiño a la intermodalidad, de la que tanto se habla últimamente. Se trata de alquilar la bicicleta para ir desde la parada de autobús hasta nuestro destino. No es una mala idea, teniendo en cuenta que los medios de transporte no siempre nos dejan cerca del lugar al que tenemos que ir.

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Y otra idea novedosa, que no puede ni fotografiar ni probar, es el servicio de cafés y zumos, junto con bollería por la mañana. Y si mal no recuerdo, al mediodía bocadillos y bebidas. Es un servicio muy apreciado por los usuarios y esta iniciativa genera puestos de trabajo, lo que no viene mal con los tiempos que corren.

Esta marquesina del futuro esta en fase de prueba . Es parte de una propuesta, que la empresa de transporte hizo al ayuntamiento de París. Tendría como fin mejorar los servicios prestados por la RATP y mejorar la imagen de las paradas en toda la capital. El plan original es implantar unas 100 paradas idénticas por todo el centro de París, pero el número final dependerá del ayuntamiento de París y de cada distrito, el suelo es terreno público y sin autorización no se puede edificar. 

Por mi parte espero que el proyecto prospere y que la siguiente vez que vaya a París pueda pedir un café, un croissant y leer el periódico en una marquesina de la RATP. 

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