En cada edición de la feria de «Transports Publics» se premia los mejores conductores de autobuses. Todos son de Francia y de algunos países de Europa. Este año participaron unos 2000 conductores de todas empresas francesas. En cada edición se invita a conductores de otro país europeo, para darle al certamen un toque internacional. En esta ocasión se invito a conductores de una empresa italiana.

Las pruebas fueron diversas, primero maniobras en un circuito cerrado. En el que se ponía a prueba la pericia de los conductores en dos tipos de autobuses. Tenían que pasar entre pivotes y pasar por encima de otros obstáculos. Y al final de la prueba tenían que pasar por un pórtico, que representaba uno real, que es el del museo del Louvre o Palacio des Tuileries. En este punto de la capital francesa, los conductores solo les sobra 5 centímetros de cada lado de su autobús, por lo que los conductores tiene que ser muy precisos en sus maniobras.

Prueba del soportal de la calle Rivoli. Para la prueba el conductor tenia que dejar 7 cm de cada lado.

La segunda prueba era también en circuito cerrado. Está vez se trataba de una prueba de frenado de precisión y de maniobra en marcha atrás. En la de frenado, los conductores tenían que acelerar a una velocidad mínima de 25 km/h, la cual estaba controlada por un radar de la policía. La mejor puntuación la obtenía el conductor que parase el vehículo lo más cerca posible de la marca. La mejor nota la obtuvo un conductor francés, quién se paro a menos de 10 centímetros de la marca, obteniendo así la nota máxima. La velocidad máxima fue de 38 km/h y aún así todos los conductores consiguieron frenar dentro de la zona prevista. Y en la prueba de marcha atrás, los conductores tenían que demostrar que controlaban el autobús en estas condiciones. Si bien es difícil maniobrar con un coche en marcha atrás, con un autobús de doce metro, nos imaginamos el reto. Tenían que ir hacia un muro y pararse lo más cerca posible, obviamente sin tocarlo. Todos los conductores aprobaron dicha prueba.

Y la última prueba fue una práctica en condiciones reales. La RATP, operadora de transporte público de París, para esta ocasión cedió los autobuses de la línea 94, la cual circula por el centro de París. Va desde Levallois-Louis Buison hasta la estación Montparnasse, pasando por otra estación trenes importante, estación Saint Lazare. Un verdadero privilegio, pero al mismo tiempo un gran reto para todos los conductores. En está prueba se valoraba la manera de atender a los viajeros, la pericia al conducir por el centro de la capital, la comodidad del viaje para  los pasajeros y la novedad es que se controló el consumo de gasoil de los vehículos. Esto serviría para puntuar a los conductores por su uso eficiente del autobús. En toda la duración de la feria se hizo hincapié en la importancia de reducir las emisiones nocivas. Para lograrlo, hay que tener vehículos que emitan menos CO2 y NoX; pero también  pasa por concienciar a los profesionales del volante de que deben usar bien su vehículo

En todas las pruebas había jueces fuera del autobús, pero también dentro. Los que estaban en el exterior vigilaban la trayectoria y los del interior hacían de pasajeros, puntuando la comodidad del trayecto. En total fueron 20 jueces. En la prueba de trayecto real, los conductores no sabían quienes eran los jueces. Estaban de incógnito entre los demás pasajeros. Fue una manera segura de controlar la buena atención al publico de todos los participantes y sin coacción. Los autobuses fueron cedidos por la RATP, son los vehículos escuela que se usan para formar a los nuevos conductores. Pusieron a disposición dos modelos, el primero era un CITADIS y el segundo un GX, más antiguo que el primero. Y en la prueba de calle, fueron los vehículos propios que circulan por la línea 94.

Citadis y Gx

Al final solo quedaron 10 finalistas, entre estos dos conductores de la isla de la Reunión (territorio francés fuera del continente europeo), los cuales quedaron en las posiciones 10 y 6. Y entre los 52 conductores convocados a las últimas pruebas había 5 mujeres, que cada vez son más numerosas en este sector. El ganador del primer premio fue un conductor de la RATP. Como guiño para nuestro país, el ganador tiene orígenes españoles,  su apellido es Rodríguez. La RATP cuenta con una red de transporte muy grande, en la cual hay un gran numero de lineas de autobús. Y no es tarea fácil circular por las, a veces estrechas, calles de París y atender a tantos pasajeros. Y los conductores están acostumbrados a vehículos de diferentes clases, desde el convencional, pasando por el articulado o oruga y los BHNS/BRT aun mas largos. Por lo tanto no es de extrañar que un conductor de París fuese el ganador de este premio.

El gandor del primer premio: Señor Rodriguez.
Entrega del primer premio.
Los tres del podio.
Los 10 finalistas.
Las 5 mujeres que estuvieron entre los 52 conductores seleccionados.

Una competición muy interesante, en la que se pudo ver la prericia de los 50 finalistas, pero también de los 2000 participantes.